De México a Oro Verde


En el marco de las Becas de Movilidad Estudiantil, Erika Contreras vino desde México, su ciudad natal, donde estudia en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Eligió nuestra Facultad de Ingeniería, en Oro Verde, omo punto de encuentro y aprendizaje.

"Oro Verde es todo lo contrario a mi amada Ciudad de México,  sin embargo no deja de ser un lugar maravilloso para vivir, estudiar y hacer amigos y desde que llegué, tiene un lugar en mi corazón" expresó la estudiante mexicana.

El Área de Comunicación de la Facultad dialogó con Erika, quien contó su experiencia de intercambio.

¿Cómo te enteraste del intercambio y qué tema estás trabajando?
 Me enteré del intercambio porque en mi Universidad de origen, UAM, sale cada año la convocatoria de movilidad para estudiantes de todas las carreras. Con varios de mis compañeros   decidimos participar en 2016, todos fueron a diferentes partes del mundo como Japón, Uruguay, Perú, España, Italia, Alemania, Colombia, Dinamarca solo por mencionar algunos, yo preferí llegar a Argentina. Algunos de los profesores de mi Universidad tienen buena relación con profesores de la Facultad de ingeniería de la UNER y me hicieron la recomendación de venir a esta Universidad. Como estudiante de intercambio estoy cursando materias que tienen equivalencia en México que son: Biomecánica, Fisiopatología e Instrumental de uso clínico.

¿Cómo es tu experiencia en nuestra Facultad?
-Estoy cursando  materias y preparando exámenes. Me gusta la experiencia,  tener la oportunidad de conocer otra cultura  como estudiante es increíble, porque considero que es un aprendizaje integral. Conocer de lo que hablan día a día, qué comen o cómo interactúan, es muy diferente a como lo hacen en mi país. No deja de ser igual de interesante, rico y divertido, solo que diferente y, al no tener a nadie conocido cerca, me posibilitó conocer  amigos y aprender a valorar más a tantas personas y cosas.

¿Qué recuerdos/experiencias te  llevas a tu lugar de origen?
-Hasta ahora son tantas las experiencias que no caben en este párrafo, pero me llevo  los sabores  del mate, los asados, alfajores, dulce de leche,  tereré, etc. Las palabras,  porque aunque hablamos el mismo idioma, tenemos tantas formas diferentes de expresarnos,  costumbres de dormir la siesta y que todo esté cerrado al mediodía (esto sí que me sorprendió), sus horas de comer. Pero, sobre todo, me llevo a las amistades que hice en mi estancia.

Fuente: Facultad de Ingeniería