Otro orgullo para la Universidad

Emiliano Ravera se recibió de Bioingeniero en la FIUNER
Emiliano Ravera se recibió de Bioingeniero en la FIUNER, en el año 2010, siendo seleccionado  por la Fundación Florencio Fiorini, por su Proyecto de Tesis Doctoral. Es la primera vez que un Bioingeniero -y Entre Ríos- obtiene el reconocimiento del Subsidio para Investigación en Ciencias Biomédicas año 2015. El 7 de julio, en Buenos Aires harán el acto formal de la entrega del certificado.

El 13 de diciembre de 2004 la Fundación Florencio Fiorini y la Academia Nacional de Medicina instituyeron un programa anual que se denomina Subsidios Florencio Fiorini para Investigación en Ciencias Biomédicas, cuyo objetivo es dar apoyo económico para estímulo científico a profesionales biomédicos argentinos, sin límite de edad, para desarrollar en el país proyectos de investigación básica o aplicada en medicina humana. Cada año se convoca a participar de un concurso abierto de proyectos, donde un jurado selecciona a los beneficiarios de los subsidios. Cada subsidio consiste en una suma de dinero a abonarse mensualmente durante un año.

El Elegido
Emiliano Ravera es Investigador Junior. Se graduó como Bioingeniero en la FIUNER en el 2010 y está realizando su Tesis Doctoral en Ingeniería. En ese marco, surgió la idea de presentarse para los subsidios que otorga la Fundación Florencio Fiorini. Mi idea fue presentar un proyecto, dentro de la temática de mi Tesis Doctoral, más aplicado a la medicina. Justamente, tenía que darle un toque menos ingenieril y más médico, reformularlo de alguna manera, pensando en que sería evaluado por médicos y no ingenieros.

El tema del proyecto es Modelado músculo esquelético para pacientes con parálisis cerebral. La primer parte es más ingenieril, mientras que la importancia que tiene el proyecto a nivel médico, es la aplicación en los pacientes con parálisis cerebral. Por lo cual, puse el foco en esa parte, mostrando la utilidad que tienen estas herramientas biomecánicas, pero destacando la relevancia que tiene la medicina - porque justamente lo evaluaban médicos-.
Entonces dije, me presento, ¿por qué no? En sí hay que presentar un proyecto explicado en una carilla. Es lo que más cuesta, la economía de palabras, decir cómo resumo y muestro todo lo que voy a hacer y estoy haciendo, en una carilla que les llame la atención”.
En algún punto, la presentación también significó vencer el prejuicio, el mito, ya que es el primer caso que un Bioingeniero lo gana. Si uno hace un recorrido por el sitio de la Fundación, son todos vinculados al campo de la medicina o sino las instituciones en la que trabajan viene de la medicina. Cuando me llamaron, me expresaron  que era el primer Bioingeniero.

El premio
El 7 de julio es el acto formal, en Buenos Aires, donde le entregarán el certificado. El mensaje para los colegas es vencer  los prejuicios, el pensar en que no me tocará. Romper con la idea que la  Academia de Medicina solo fomentará su área, premiando a los médicos. Yo tuve esos prejuicios. Me dije que “el no” ya lo tengo, entonces ¿porque no presentarme? Y así fue que, leyendo las líneas que tiene el proyecto, entraba perfecto en esas pautas.
 
Emiliano se enteró de la convocatoria por el boletín electrónico de la FIUNER. Lo vi y lo agendé. Son cinco ítems en la cual te dan las pautas y hasta el tamaño de letra, inclusive.  Es bastante sencilla la presentación, explicó.

En cuanto a la modalidad, una vez que inician la entrega del subsidio hay que presentar informes de avances cada cuatro meses, de  los cuales el Director, que es el mismo que presentó el Proyecto, indica los grados de avance en pos de lo que propuso. Uno de los ítems es qué espero obtener de mis proyectos y en función de ello se realiza la evaluación. La madrina del Proyecto es la doctora bioingeniera Paola Catalfamo.

Fuente: Facultad de Ingeniería
Publicado: 24-05-2015