Rica experiencia en Brasil

yamila con sus compañeros estudiantes
Yamila Suarez tiene 25 años y es oriunda de Concordia, Entre Ríos. Cursó los primeros tres años de Comunicación en Chajarí, en la sede que desde el 2008 al 2011 se instaló en ese lugar, y luego continuó la cursada en Paraná. Yamila fue becada por la AUGM (Asociación de Universidades Grupo Montevideo), a través del Programa Escala de Estudiantes de Grado para estudiar en el exterior, del que forma parte nuestra Universidad,  y durante el primer semestre de 2015 realizó un intercambio en la Universidad Federal De Rio Grande Do Sul, de Porto Alegre. 

 ¿En qué consistió el intercambio que realizaste?
-Estuve realizando mi intercambio en la ciudad de Porto Alegre, en la Universidad Federal De Rio Grande Do Sul, una de las Universidades más grandes y con mayor prestigio de Brasil. Cursé durante el primer semestre de este año, tres materias del Bacharelado en Comunicación Social-Jornalismo, perteneciente Facultad de Biblioteconomía y Comunicación. La estadía fue desde febrero hasta finales de julio. Durante ese tiempo viví en una casa de estudiantes auto gestionada, destinada principalmente a estudiantes procedentes de Santa Cruz Do Sul y a intercambistas.

-¿Qué diferencias observaste entre el cursado de nuestra Facultad y la de Brasil?
-No puedo hablar del cursado sin profundizar en el sistema educacional en sí, que es a su vez tan diferente y tan similar al nuestro. En Brasil, ingresar a la universidad, tanto pública como privada, sólo es posible aprobando el curso Vestibular. La preparación que brinda el nivel medio para esto no es suficiente. Entonces, quienes tienen el acceso casi asegurado son los que pueden prepararse para el ingreso de forma paralela e independiente, a partir de la realización de un costoso curso pre-vestibular luego de finalizar la educación secundaria. Así, la mayoría  de los brasileros no tiene la posibilidad de realizar un estudio  universitario. 
Ahora bien, luego de inmerso en el sistema, las inscripciones a las materias funcionan también a modo de vacantes. Es decir hay que solicitarlas en tanto haya posibilidades. Cabe destacar que las materias de créditos obligatorios están constantemente concurridas, de hecho hay chicos que pasan mucho  tiempo intentando acceder  al cursado de determinadas cátedras y no lo consiguen. Cuando llegué tuve que cambiar mi plan de estudio, entre otras cosas, porque algunas de las materias para las que me había inscripto tenían el cupo completo en cualquiera de sus turnos. Es de destacar que, por cada materia hay dos o tres turnos, ya que en Brasil los jóvenes en su mayoría trabajan desde los 16 años.

Escasa lectura

Yamila cuebnta que con tanta imposibilidad y restricción, uno imagina que los colegas estudiantes tienen una preparación muy fuerte, sin embargo me sorprendió saber que la metodología estudio es mucho más sencilla. Se lee poco de las fuentes y se recurre mucho a resúmenes y a diapositivas, de hecho los mismos profesores me decían  que los cursos de grado son de formación mucho “más práctica” y  se sorprendían con los aportes que a veces hacía en clases. Ellos me comentaban que la “profundización teórica” recién se alcanza durante el maestrado, que funciona como complemento, y sólo después de haberlo realizado es posible emprender el estudio de doctorado, esto funciona como condición académica.
 Otra cosa sobre lo que no quiero dejar de hacer hincapié es sobre el sistema de evaluación de las materias, ya que allá no existen las mesas de exámenes finales y eso me pareció incentivador. La aprobación se da en tanto al cumplimiento con la asistencia, los trabajos consignados y las “provas” escritas y/o orales. Pienso  que si en nuestra universidad se garantizara que los estudiantes regulares aprobaran al menos la mayoría de las materias sólo durante el cursado mismo, la intensidad y la responsabilidad con la que éstos llevarían a cabo el estudio se profundizaría. Yo creo que si uno sabe que tiene la posibilidad de aprobar la materia durante la cursada, la densidad teórica no sería un impedimento, al contrario, uno se propone llevarla al día y entenderla, se motiva. Además los exámenes finales pueden resultar experiencias traumáticas (me pasó) y no como instancia de aprendizaje o refuerzo de conocimiento, y eso es una lástima porque uno debería cerrar una materia con ganas de saber más. Uno debería recordar a ciertos profesores por los saberes que nos dejaron y los autores que nos presentaron y no por lo que nos hicieron sufrir en un final. 

-¿Qué destacarías del recibimiento y estadía en Brasil?
Algo que me gustó mucho es que, a diferencia de la mayoría de las universidades argentinas, la UFRGS otorga alojamiento a todos los estudiantes no nativos de Porto Alegre que no pueden financiar un alquiler ahí. La UFRGS dispone de varias casas de estudiantes. Conocí la del campus centro (RU) que consta de  9 pisos habiendo en cada uno de ellos varias habitaciones para dos personas, baños, cocina – comedor y sala de estar. Cada piso era como una casa y además tiene una sala de estudio y una terraza grande, donde los fines de semana los estudiantes organizan juntadas y fiestas (al contrario de lo que cualquier educador formal podría pensar, yo creo que estas instancias  juegan un rol importantísimo en proceso de aprendizaje). La CEU es un edificio enorme, con ascensores y escaleras y se encuentra custodiado por personal de vigilancia todo el día, así como también se mantiene limpia por el personal de limpieza.  Lo triste es que estos trabajadores, así como los de RU (restaurante universitario) son tercerizados, y no empleados por la universidad misma, entonces su salario es precario y su empleo se encuentra en constante riesgo, de hecho el RU  se mantuvo cerrado durante el mes de mayo por falta de pago de salarios.
Es de destacar que la regulación del ingreso al RU (tanto como a la CEU, a la Universidad misma y el acceso al servicio de bibliotecas y de internet) sólo es posible si se cuenta con una tarjeta magnética, la tarjeta personalizada de la UFRGS que cada estudiante debe tener, la cual da cuenta de la persona a partir de la foto, el número de matrícula, nombre y apellido. La UFRGS mantiene una organización institucional increíble y esto tiene que ver con que es una universidad que recibe muchos estudiantes internacionales. De hecho al inicio de cada semestre se entrega a cada uno, además de los accesorios comunes como anotadores y bolsas, una guía impresa de la ciudad y la Universidad que brinda información hasta de gastos estimativos.
Bienvenida

Estudiantes extranjeros

Es pertinente también decir que a los estudiantes extranjeros, que este año fueron (fuimos) 800, se les hace un recibimiento especial (a modo de integración) en el salón principal de la universidad. Ahí, en primera instancia las autoridades se presentan y  luego se nos pide que, por nacionalidad, subamos al escenario para contar quienes somos, en qué área e instancia de estudio estamos y porqué elegimos la UFRGS para hacer el intercambio. Se mencionaba el país por orden alfabético, y en la pantalla gigante aparecía la bandera. Después de acabada esa instancia, se da lugar a un show musical y más tarde, una cena con bocadillos salados y dulces acompañados de drinks, todo implicaba una formalidad tal que hasta había servicio de mozos. Esa noche fue impactante para mí, ahí recién di cuenta de la dimensión de todo. Debo destacar, entonces, el trabajo del personal de Relinter (Relaciones internacionales) ya que, aunque éramos una cantidad significativa de estudiantes, siempre supieron quiénes éramos cada uno de nosotros, de hecho iniciaron el contacto desde antes de nuestra llegada a Brasil, conmigo se comunicaron desde noviembre de 2014 tanto por el tema del visado como por plano estudios y hasta el alojamiento.
El departamento trabaja muy bien y eso fue sumamente tranquilizador. Ahora bien, para mí lo impactante en sí no fue todo esto, sino la contradicción tan grande de que a mí y a unos cuántos extranjeros más, Brasil nos recibe de la mejor manera y a otros, como a los haitianos, se los rechaza.  Es increíble como a las personas que tienen posibilidades se les da más posibilidades, y a las personas que tienen pocas se las quitan todas, y esto pasa en Brasil, acá y en todo el mundo. Quienes tienen la posibilidad de estudiar, también tienen la posibilidad de viajar y de vivir donde quieran, porque van a ser alguien porque van a contribuir al sistema y el que no estudia tiene que cargar con no ser alguien y encima con culpa por no estudiar, cuando en realidad la posibilidad no les es dada.
 
-¿Hay algo que puedas destacar de la experiencia del intercambio, a modo nota de color?
-Lo mejor fueron claramente las relaciones, las vivencias compartidas con cada una de las personas que conocí. Aprendí mucho de ellas, de sus costumbres y de sus saberes. Profesores, compañeros de cursadas, compañeros de convivencia en la casa, la gente de JUNTOS, la gente que conocí cuando viajé, la gente que me dio hospedaje en cada uno de los lugares donde estuve, otros intercambistas con quienes sentí afinidad y compartí la diáspora, y no me puedo olvidar de Priscila, una ex intercambista brasilera que estudió en la FCE-UNER, ella fue la primera persona que vi en Porto Alegre, recibiéndome allá con una sonrisa enorme y un abrazo, que en ese momento era muy necesario porque las sensaciones eran confusas, muchos miedos y expectativas.  Ella fue la primera amiga brasilera que hice.
Todas las vivencias fueron increíbles allá, pero una de las mejores fue conocer a Jakob, un estudiante de economía y política alemán, y a Bruno, un estudiante de historia brasilero, que hablaban en español como si fueran argentinos. Hinchas de boca y amantes de nuestra selección, sentí como que estaban más orgullosos que cualquier argentino de haber vivido en nuestro país. Y lo más paradójico es que gracias a un alemán y a un brasilero tomaba mate todos los días (mate, no chimarrão), teniendo en cuenta que yo no había llevado mi equipo.
Lo que lo que más disfrute y de lo que más aprendí, durante este intercambio, fue revolucionar el rol del  intercambista, resistiendo a esa educación progresista que se intenta imponer y esto fue en gran parte gracias al apoyo e integración que los chicos de JUNTOS me brindaron. Yo me manifesté con ellos, viví las elecciones de la universidad con ellos, acampé con ellos y hasta asistí al Congreso de la UNE, sujetando su mano.  Todavía me acuerdo que para ir a tal evento, que se llevó a cabo en Goiânia (a 36 horas de viaje de Porto Alegre), tuve que faltar a clases varios días y que cuando llegué, lo primero que hizo mi profesora de Comunicación y Ciudadanía fue preguntarme por la inasistencia pasada y cuando le dije que fue porque había ido al CONUNE, se puso muy contenta, a tal punto de colocar en el casillero de la fecha un presente mentiroso y darme un abrazo, me dijo ahí mismo que la hacía feliz que un intercambista se interese por los debates políticos en Brasil (así tal cual, me quedó grabado en la mente). Y desde ese momento yo considero que Ilza, más que una profesora es una maestra, porque maestro es aquel que enseña cuando no está siendo consciente de que está enseñando.

Fuente: Área de Comunicación Institucional-Facultad de Ciencias de la Educación
Publicado: 03-09-2015